Cincuenta y Siete Años

De indescriptible belleza es la era en la que vivo que casi me hace olvidar todo lo que vi, toda esa época donde sólo el conflicto podía hacer avanzar a mis hermanos. Cómo les explico a los niños que ahora me preguntan cómo fue el pasado; cómo les digo la oscuridad por la que atravesamos. Alguna vez pensé, no se los diré, pero sé que no puedo permitirlo, deben de saber… ¿para qué?, para que no olviden que hay un enemigo, ese disfraz de creer que solo lo que ves es la causa y no el efecto de cada pensamiento. Continuar leyendo “Cincuenta y Siete Años”

Una versión, de la eterna verdad

Que llegue luz a quien lea para que entienda o intuya la profundidad de estas palabras, que en ellas hay mucho más que un discurso ecológico:

«El gran caudillo de Washington ha mandado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El gran caudillo nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta delicadeza porque conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad. Queremos considerar el ofrecimiento, pues bien sabemos que si no lo hiciésemos, pueden venir los hombres de piel blanca y cogernos las tierras con las armas de fuego. Que el gran caudillo de Washington confíe en la palabra del líder Seattle con la misma certeza que espera el regreso de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas. ¿Cómo podemos comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Se nos hace extraña esta idea. No son nuestros ni el frescor del aire ni el centelleo del agua. Continuar leyendo “Una versión, de la eterna verdad”