Cincuenta y Siete Años

De indescriptible belleza es la era en la que vivo que casi me hace olvidar todo lo que vi, toda esa época donde sólo el conflicto podía hacer avanzar a mis hermanos. Cómo les explico a los niños que ahora me preguntan cómo fue el pasado; cómo les digo la oscuridad por la que atravesamos. Alguna vez pensé, no se los diré, pero sé que no puedo permitirlo, deben de saber… ¿para qué?, para que no olviden que hay un enemigo, ese disfraz de creer que solo lo que ves es la causa y no el efecto de cada pensamiento.

Hoy es el primer día de año nuevo, cuando el día y la noche son iguales en la esfera. Para eso se modificó nuestro calendario, para recordarnos el error de creernos separados. El error de entender lo contrario como antagónico y no como complementario. Es el año dos mil setenta y dos, y de aquí, de México, salió todo esto. Aún hay reductos en el globo que se resisten a este cambio, no podemos intervenir mediante la fuerza, sólo mediante la conciencia, cada pueblo tiene su ritmo pero la fórmula es correcta; México es hoy el ejemplo.

Yo lo vi todo… y lo narro siempre desde que esto comenzó, hace mucho mucho tiempo. Yo vi tiempos muy inciertos en la Tierra, vi a una humanidad joven pero grande. Grande en sentimientos, grande en anhelos, tan grande en sueños que comenzó a querer abandonarlos por creer que eran jugarreta de su mente y un defecto, imaginar lo perfecto. Yo vi la guerra entre el amor y el miedo, entre el ego y abandono del yo. Vi su temor y vi su ilusión por un mundo mejor.

Todo comenzó bastante bien, hace varios varios milenios, sabían que buscar lo perfecto era bueno y escribieron todo aquello que consideraban cierto. Ah pero pronto comenzó la enfermedad, la misma que tiene un ciego, todos queriendo ser dueño de otro o de aquello. Una era de guerra que dominó el globo entero. Guerra entre grandes territorios al igual que en las pláticas de cualquier arena. Ese era su problema, aferrarse a las ideas. Se acabó el camino de buscar lo perfecto para intentar decretarlo en un texto. Murió la Ciencia.

Cuando la Ciencia reencarnó, de años hace solo unos cientos, era tan ingenua como el niño que piensa que el Sol no existe cuando deja de verlo. Vino la guerra entre los que defendían un texto y aquellos más sanos pero ingenuos, pero todos cayeron ante el enemigo que llevamos dentro. Aquí comenzó el peor momento, pero como en todo lo peor, esa fue la oportunidad del crecimiento. Cuántos milenios vivimos de enfrentamiento y miseria y en menos de un siglo pudimos comenzar la construcción de una nueva edad, fue más rápido a partir de que hace cincuenta y siete años fuimos dejando prejuicio, dogma y percepción.

Yo vi cómo poco a poco entendieron que buscar a lo que llamaban Dios en las letras era la muerte, y buscarlo en el Sol, en el viento y en los ojos ajenos la Vida es. Yo lo vi todo, desde cuando un científico tenía que ser ateo hasta cuando el serlo era contrario al entendimiento, pues la falla es siempre ese ciego que interpreta según su pobre tacto de lo eterno. Así llegó poco a poco a vislumbrarse aquella Era, Era de la Gran Hermandad entre dos cualquiera. Así como al principio, se entendió que Religión y Ciencia fue siempre la misma esencia, que era el camino y no el establecimiento de reglas o inamovibles creencias. La Verdad nos hizo libres como estaba escondida en toda sabiduría debidamente protegida. La gente comenzó a destruir sus ideas, para moverse al ritmo del descubrimiento de cada cosa nueva y siempre humildes ante la incomprensibilidad de aquello que La Fuente fuera.

Mencionar debo que ya habíamos tenido antes un primer intento, cuando en París y en La América los reyes de occidente su sinsentido midieron, pero eso junto con otros sacrificios fue solo la preparación del camino para los que no somos violentos.

Vi caer primero la lucha entre dos. Vi caer segundo la lucha entre cuatro. Vi caer tercero la lucha entre varios. Así, pudimos destruir uno a uno todos los monstruos que habíamos creado; primero adentro, después afuera. Trascendimos nuestros egos.

Vi cómo cayó la pobreza, al entender que quien le quita a otro se quita a sí mismo. Cayó el reino de la moneda, como cuando al principio el Nilo nos enseñó a nunca en estima tenerla; Vi como dejó de ser utilizada en toda comunidad bien cohesionada, dejándola para aquellos lejanos sin referencia o identidad encontrada. Renació la Ciudad y cayó el aislamiento grupal. Ya sin retribución como principal motivación, todos volvieron a mirar sus anhelos, aquellos que tenían que abandonar por conseguir un ingreso. Fue el fin de las décadas de grandes sectores en depresión, corrupción y adicción.

Vi levantarse Once Colegios con toda autoridad, al servicio del ser humano y rigiendo el desarrollo nacional, vino la era de los Científicos y cayó la era de buscar el poder, pues todos ya podían reconocer que el nivel de maestría interna de cada ser es la fuente de toda potestad. E igual vi sanarse a la representación grupal, sanamos a los Testigos que Ejecutan, a los que Legislan, a los que Juzgan y dimos el mismo nivel a los que han de Supervisar. Cuatro Testigos de la Nación, pero eran los mejores humanos, los que tenían su ego domado y se dedicaban al entendimiento de La Fuente mediante el conocer, los que hacían camino al capital para su aprovechamiento y belleza mejorar. Fue el fin de los tiempos de querer obtener.

El llamarnos democracia ahora sabio no era, pues nos convertimos en verdadera Politeia.

Sí Yo vi todo esto, y vi lo mejor, vi por fin una calidad en la Ley, vi la comprensión de que todo lo que era coherente no necesitaba protegerse, vi cómo el ser humano entendió que todo lo que ocurre tiene su acicate, que el prohibir jamás podría sanar a nuestra humanidad, que todo daño solo puede ser deshecho donde fue creado. Así el humano dejó de reprimir y usó todo su cuerpo para elevar sus sentimientos. Por esta Calidad de Ley, la retribución asfixiada y los Colegios del Saber, llegó la era de los Artistas también.

Sí Yo lo vi… cómo construimos todo esto, aquí donde nací, si fue es porque era el lugar y el momento, un planeta en pequeño. Lo logramos cuando nos unimos en un grupo que abandonó todo proyecto personal para enfocarnos con celo; no fuimos muchos al principio, pues era nadar contra una corriente muy fuerte, pero solo así, abandonando nuestro yo, conseguimos acceder a todo lo que realmente éramos.

Muchas provincias del extranjero se unieron en este esfuerzo. México como centro pero células de conciencia surgieron por todo sendero, igual que en aquel primer intento. Aún falta mucho trabajo para unificar al mundo entero en esto que una vez fue solo sueño, pero en la mayoría de nuestro México ya es un hecho y buen modelo. Aquí en México, logramos unir a los opuestos.

Cómo le explico al niño de hoy todo lo que pasamos, ¿me creerá que se puede hacer oro a partir del plomo? Seguramente, pues ya no le tenemos subestimado, ahora desde sus ocho años inicia su pensamiento algebraico.

Si desde el pasado me estás leyendo, cierra tus ojos, respira hondo y comienza a hacer lo que has hecho, porque ya te he visto, estas aquí conmigo, en el futuro que construiste al abandonar tu ego. Es el año dos mil setenta y dos y estás aquí a mi lado, en un espacio donde todo el odio que alguna vez inundó la Tierra ha sido eliminado.

¿Te gusta el final de lo que vi?, lo logramos siguiendo esto: CIVILA